Una expedición científica identifica señales asociadas al calentamiento del océano en el pingüino de Galápagos

La expedición de monitoreo del pingüino de Galápagos más reciente identificó señales que pueden estar asociadas con la persistencia de temperaturas oceánicas inusualmente cálidas, incluyendo la ausencia de evidencia de reproducción reciente y la presencia limitada de juveniles jóvenes.

Entre el 11 y el 16 de julio de 2026, investigadores del Center for Ecosystem Sentinels de la Universidad de Washington, la Fundación Jocotoco y la Dirección del Parque Nacional Galápagos inspeccionaron sitios de monitoreo histórico en las islas Isabela, Fernandina y Bartolomé, y exploraron posibles áreas de anidación en la isla Floreana. Esta investigación forma parte de un programa de monitoreo a largo plazo realizado bajo permisos de investigación emitidos por la Dirección del Parque Nacional Galápagos.

Los hallazgos de la expedición revelan señales asociadas con la persistencia de condiciones oceánicas inusualmente cálidas y refuerzan la importancia del monitoreo continuo de esta especie endémica.

Durante la expedición, los investigadores inspeccionaron nidos naturales y artificiales, evaluaron nuevos sitios potenciales de reproducción y monitorearon pingüinos individuales mediante anillamiento, pesaje, medición y documentación fotográfica para evaluar la supervivencia, la condición corporal, la muda y la dinámica poblacional.

Hallazgos clave de la expedición de 2026

Durante los censos visuales costeros, los investigadores registraron 41 pingüinos, todos ellos adultos, sin que se observaran juveniles. Esto contrasta con los censos realizados en julio de 2024 y 2025, cuando los juveniles representaron el 1 % y el 3 % de todos los individuos observados, respectivamente.

Paralelamente, el equipo midió, pesó y fotografió a 48 pingüinos: 39 adultos y nueve juveniles. Los juveniles encontrados eran individuos de mayor edad, probablemente de más de siete meses. Su edad, combinada con la ausencia de juveniles más jóvenes y la falta de evidencia de actividad de anidación, sugiere que no ha habido una reproducción exitosa durante aproximadamente los últimos seis meses.

En general, los adultos presentaban una buena condición corporal y 16 habían completado la muda recientemente. Sin embargo, los investigadores no encontraron pingüinos mudando activamente ni signos de anidación.

La temperatura del agua promedió aproximadamente 25 °C (77 °F), y las observaciones de grupos de pingüinos alimentándose fueron escasas. Estos hallazgos son consistentes con las condiciones de un océano cálido que pueden estar afectando la disponibilidad de alimento. No obstante, los investigadores advierten que los efectos de las condiciones prolongadas de agua cálida no necesariamente se hacen evidentes de inmediato en todos los individuos.

Juveniles: los primeros en mostrar señales

Las observaciones de 2026 sugieren que los juveniles pueden ser los primeros en exhibir las consecuencias de las aguas cálidas persistentes y la reducción en la disponibilidad de alimento.

Aunque los adultos permanecen actualmente en buena condición corporal, el monitoreo continuo durante los próximos meses será esencial. Si las condiciones cálidas persisten y la disponibilidad de peces disminuye, los investigadores podrían comenzar a observar cambios en los adultos y en su capacidad para completar procesos que demandan mucha energía, como la muda y la reproducción.

La ausencia de reproducción exitosa durante aproximadamente seis meses ya representa una señal de advertencia importante. Los cambios en la temperatura y la productividad del océano durante los próximos meses determinarán cuándo podrían regresar las condiciones favorables para una nueva temporada de reproducción.

Más de cinco décadas documentando el cambio

Hace tres años, la Fundación Jocotoco y la Universidad de Washington, a través del Center for Ecosystem Sentinels, unieron fuerzas para continuar un extraordinario programa de investigación a largo plazo sobre el pingüino de Galápagos.

La Dra. Dee Boersma, directora del Center for Ecosystem Sentinels, ha estudiado esta especie durante más de cinco décadas y ha documentado su respuesta a períodos anteriores de calentamiento extremo del océano, incluido el evento de El Niño de 1997-1998 y las condiciones cálidas registradas entre 2015 y 2016.

Esta perspectiva histórica permite interpretar las observaciones actuales dentro de un contexto mucho más amplio. Durante períodos prolongados de agua cálida, los pingüinos pueden dejar de reproducirse y tener dificultades para encontrar suficiente alimento para completar la muda y, posteriormente, reproducirse. El monitoreo a largo plazo permite a los científicos reconocer estas señales y seguir su progresión antes de que los impactos se vuelvan evidentes en toda la población.

La Dra. Dee Boersma, directora del Center for Ecosystem Sentinels, ha estudiado esta especie durante más de cinco décadas y ha observado su respuesta frente a períodos anteriores de calentamiento extremo del océano, incluido El Niño de 1997-1998 y las condiciones cálidas registradas entre 2015 y 2016.

Esta perspectiva histórica permite interpretar las señales actuales en un contexto mucho más amplio. Durante períodos prolongados de aguas cálidas, los pingüinos pueden dejar de reproducirse y enfrentar dificultades para encontrar suficiente alimento, completar la muda para posteriormente reproducirse. El monitoreo de largo plazo permite reconocer estas señales y seguir su evolución antes de que los impactos sean evidentes en toda la población.

“Durante los años de observación de esta especie, me he dado cuenta de que los pingüinos de Galápagos son altamente resilientes al cambio y tienen una gran capacidad de adaptación. Además, tienen algo muy particular, son los únicos pingüinos que primero mudan su plumaje y luego se reproducen. En años calientes no mudan ni se reproducen, pero en años fríos la población se recupera, pueden reproducirse varias veces al año y criar dos pichones”, mencionó Dee Boersma, directora del Center for Ecosystem Sentinels.

“A lo largo de los años estudiando esta especie, he aprendido que los pingüinos de Galápagos son altamente resilientes y notablemente adaptables. También tienen una historia de vida única: son los únicos pingüinos que mudan antes de reproducirse. Durante los años cálidos, ni mudan ni se reproducen, pero en los años más fríos la población se recupera: pueden reproducirse varias veces al año y criar con éxito dos pichones”.

Preparación de sitios de anidación seguros para cuando regresen las condiciones favorables

El monitoreo va más allá de evaluar el estado de la población. También busca asegurar que los pingüinos tengan sitios de anidación adecuados disponibles cuando las condiciones del océano vuelvan a ser favorables.

Durante la expedición de 2026, los investigadores realizaron el mantenimiento de varios nidos artificiales en Punta Espinoza y evaluaron posibles áreas de anidación en la isla Floreana. Se identificaron varios lugares con características de anidación potencialmente adecuadas, los cuales seguirán siendo monitoreados a medida que avancen los esfuerzos de restauración y el control de depredadores introducidos.

La disponibilidad de sitios de anidación seguros es particularmente importante dada la pérdida continua de hábitat de anidación. En los islotes Marielas, más de la mitad de los sitios de anidación naturales han desaparecido en los últimos 50 años debido a la erosión. Mantener y ampliar la disponibilidad de hábitats de anidación de alta calidad y libres de depredadores puede ayudar a los pingüinos a aprovechar las futuras ventanas de condiciones oceánicas favorables para la reproducción.

“La conservación requiere tomar medidas hoy pensando tanto en el presente como en el futuro. Proteger y restaurar sitios de anidación seguros permitirá que los pingüinos de Galápagos aprovechen las futuras oportunidades de reproducción cuando las condiciones del océano vuelvan a ser favorables”.

Ciencia a largo plazo en un océano cambiante

El pingüino de Galápagos depende de las aguas frías y productivas que sustentan a los peces de los que se alimenta. Esta dependencia hace que la especie sea especialmente vulnerable a cambios prolongados en las condiciones del océano.

Los hallazgos de 2026 no son una instantánea aislada. Su valor radica en ser comparados con décadas de datos recopilados sistemáticamente en los mismos sitios de monitoreo. Esta continuidad permite a los investigadores detectar cambios en la reproducción, la condición individual y la estructura de la población, al tiempo que genera información que informa directamente las decisiones de conservación.

La continuidad de este esfuerzo de monitoreo también ha sido posible gracias a nuevas formas de colaboración. Durante los últimos tres años, Silversea, a través de su barco de expedición Silver Origin, ha proporcionado una plataforma logística que permite a los científicos acceder de manera eficiente a varios sitios de estudio históricos en todo el archipiélago y mantener la recopilación sistemática de datos. Esta asociación demuestra el potencial de las colaboraciones entre la ciencia, la conservación y el turismo para aprovechar los recursos existentes, facilitar la investigación a largo plazo y crear nuevas oportunidades que beneficien la conservación de las islas Galápagos.

“En Silversea, creemos que conservar las Galápagos solo es posible a través de asociaciones sólidas y un compromiso compartido con su futuro. Por tercer año consecutivo, nos enorgullece brindar el apoyo logístico que permite a los científicos acceder a sitios de investigación clave, monitorear y proteger a una de las especies más icónicas del archipiélago, al tiempo que se genera conocimiento esencial para su conservación a largo plazo. Como socios estratégicos de la comunidad científica y de nuestros aliados en conservación, reafirmamos nuestro compromiso de contribuir activamente a la protección de este patrimonio natural único”.

El proyecto de investigación y monitoreo se realiza bajo permisos de investigación emitidos por la Dirección del Parque Nacional Galápagos, con la participación y el apoyo de los guardaparques de la institución.

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